(5a) Navegación

Debo hundirme en el mar de nuevo
Hacia el solitario mar y cielo
Y todo lo que pido es un alto navío
Y una estrella para su gobierno
                 Sea Fever de John Masefield
¿Como puede el capitán de un barco determinar su posición en el medio del océano?. En nuestra era espacial, se hace fácilmente, usando el sistema de satélites GPS, el  Sistema de Posicionamiento Global. Esta red de 24 satélites emite constantemente sus posiciones y existen pequeños receptores portátiles que convierten estas señales en posiciones con una precisión de 15 metros (unos 50 pies).

 Antes de la era espacial, no obstante, no era tan fácil. Se necesitaba usar el Sol y las estrellas.
 

Averiguar la latitud con la Estrella Polar

Imagínese a si mismo parado en la noche en un punto P de la Tierra, observando la estrella polar (o, mejor, la posición del polo norte celestial cerca de esta estrella) en un ángulo de elevación h sobre el  horizonte.

El ángulo entre la dirección del polo y el cenit es de (90º-h). Si traza la línea desde el cenit hacia abajo (vea el dibujo) alcanza el centro de la Tierra y el ángulo formado entre la línea y el eje de la Tierra es también (90°-h). 

Por tanto, como indica el dibujo, h es también su latitud.
 

 El ángulo l de la estrella
 polar sobre el horizonte es igual a la latitud local

Averiguar la latitud con el Sol al mediodía

Si está Vd. navegando en un barco en el medio del océano, puede obtener la misma información del Sol al mediodía, probablemente con más precisión, ya que de noche no se puede ver tan claramente el horizonte.

El Mediodía es cuando el Sol alcanza el punto más alto en su jornada por el cielo. Se cruza con la dirección norte-sur al sur del observador, normalmente, en el hemisferio norte. Debido a que el eje de la Tierra está inclinado con respecto a una línea perpendicular a la eclíptica en un ángulo e = 23.5° , la altura de este punto en el horizonte depende de la estación del año. Suponga que está Vd. en el punto P. Examinamos 3 posibilidades:

 La posición del sol
 a mediodía del solsticio de invierno
(1)   Suponga que la fecha es el solsticio de invierno, alrededor del 21 de diciembre, cuando el polo norte está inclinado hacia afuera del Sol. Para averiguar su latitud l mida el ángulo a entre la dirección del Sol al mediodía y el cenit.

Mire el dibujo e imagine que puede girar 
  el ecuador y el polo norte N
hasta que alcanzan 
   la eclíptica y el  polo de la eclíptica N'.


Entonces todos los ángulos denominados e se pliegan juntos, indicando que son iguales. Vd. tiene

a = l + e

y su latitud es

l = a - e = a - 23.5°


(2) Medio año más tarde, en el solsticio de verano (21 de junio), el polo norte está inclinado hacia el Sol, no hacia fuera de él y ahora (si l es mayor que e)


a = l - e

y su latitud es

l = a + e = a + 23.5°


 
 La posición del sol
 a mediodía del solsticio de verano
 La posición del sol
 en el equinoccio
(3) Finalmente, suponga que está en el equinoccio, alrededor del 21 de marzo o el 21 de setiembre. La inclinación del eje de la Tierra ahora está fuera del plano del dibujo, fuera del papel si fuese un dibujo de un libro. La dirección hacia el Sol está en el plano del ecuador y tenemos 

l = a

Así, al menos con estos datos, los navegantes pueden saber cual es su  latitud midiendo la posición del Sol al mediodía.

Para cualquier otra fecha, existen tablas de navegación que indican los ángulos apropiados (menores de 23.5º), los cuales deben ser adicionados o sustraídos. También proveen de fórmulas para deducir la altura del Sol desde observaciones hechas a otras horas. 

Al igual que con la estrella Polar, mejor que medir el ángulo a desde el cenit, ¡que no está marcado en el cielo!, es más sencillo medir el ángulo (90°-a) desde el horizonte, que en la mar, habitualmente, está claramente definido. Tales observaciones, conocidas como "medir la altura del Sol", se hacen con un instrumento llamado sextante. Tiene una escala deslizante que cubre 1/6 de un círculo (de ahí su nombre) y un espejo anexo pivotante, que permite una vista dividida: el piloto, moviendo la escala, trae al Sol y al horizonte simultáneamente a la vista y lee el ángulo entre ellos.

Longitud

En la época de los grandes navegantes, Colón, Magallanes, Drake, Frobisher, Bering y otros, localizar su latitud era una tarea fácil. Los capitanes sabían como usar el Sol del mediodía y antes de que se inventara el sextante, se usaba un instrumento menos preciso llamado alidada.

La longitud era un hueso más duro de roer. En principio, todo lo que se necesita es un reloj de precisión, ajustado a la hora de Greenwich. Cuando el Sol "pasa el meridiano" al mediodía, solo necesitamos comprobar el reloj: si a la hora de Greenwich son las 3 p.m. (15:00), sabemos que 3 horas atrás era mediodía en Greenwich y, por lo tanto, estamos a una longitud de 15° x 3 = 45º oeste.

Sin embargo, los relojes de precisión requieren una tecnología bastante sofisticada. Los relojes de péndulo pueden medir el tiempo con precisión en tierra firme, pero el balanceo y cuchareo de un barco los hacen inservibles para su uso en la mar. 

Los relojes sin péndulo, como los de pulsera, antes de ser electrónicos, usaban un volante de inercia, un volante pequeño girando adelante y atrás en un ángulo pequeño. Un muelle espiral liso estaba enrollado alrededor de su eje y hacia retornar al volante a su posición original. El periodo de cada oscilación estaba determinado por la tensión del muelle y por la masa del volante y podía reemplazar a las oscilaciones del péndulo, controlando el movimiento de las manecillas del reloj.

La gravedad no juega aquí ningún papel y los movimientos del barco también tienen muy poco efecto; como se discutirá en una sección posterior, un sistema vagamente similar fue usado para "pesar" a los astronautas en el medio ingrávido de una estación orbital. Para la navegación, sin embargo, el reloj debe ser muy preciso, lo que es difícil de conseguir: la fricción debe ser mínima y asimismo hay cambios en las dimensiones del volante y en las propiedades del muelle debido a los cambios de temperatura y otros factores. 

En los siglos XVII y XVIII, cuando los navíos de Inglaterra, España, Francia y Holanda intentan dominar los mares, el "problema de la longitud" cobra gran importancia estratégica y ocupa a algunas de las mejores mentes científicas. En 1714 Inglaterra anuncia un premio de 20,000 libras, una suma inmensa en aquellos días, por una solución fiable y John Harrison, un relojero británico, consume décadas intentando conseguirla. Sus dos primeros "cronómetros" de 1735 y 1739, aunque fiables, eran piezas de maquinaria delicadas y voluminosas; han sido restaurados y están expuestas al público en el Real Observatorio Astronómico de Greenwich. Solo su 4º instrumento, probado en 1761, demuestra ser satisfactorio y fueron necesarios algunos años más antes de recibir el premio. 

Un sitio amplio y delicioso en la web con la historia del  "problema de longitud" de Jonathan Medwin, se puede encontrar aquí. Otra fuente recomendada es el libro Longitude de Dava Sobel. .

Nansen

Cuando entra en escena la radio, a comienzos del siglo XX, la fiabilidad de los cronómetros se hace menos crítica, porque la radiodifusión de las señales horarias permite que los relojes del buque se ajusten periódicamente. Pero hasta entonces los cronómetros fueron esenciales para una navegación fiable, como lo ilustra la historia siguiente. 

En 1893 el explorador noruego Fridtjof Nansen sale hacia el polo norte (situado en el helado Océano Ártico), en un buque especialmente reforzado, el "Fram". Habiendo estudiado las corrientes del Océano Ártico, Nansen permite al "Fram" congelarse en el hielo polar, sobre el que es arrastrado lentamente sobre el agua. Cerca de dos años más tarde, dándose cuenta de que el "Fram" pasará cerca del polo, Nansen (que estaba preparado para esa posibilidad) abandona el barco con su colega Johansen e intenta alcanzar el polo con trineos sobre el hielo. A unas 400 millas cerca del polo deben dar la vuelta: hibernan en una isla desolada, en un cabaña que construyen ellos mismos con piedras y pieles de morsa y a la primavera siguiente se dirigen a las Islas Svalbard (Spitzbergen).

Habían estado más de un año en la inmensidad del hielo, completamente fuera de contacto, pero siempre supieron exactamente donde estaban, porque cada uno llevaba un cronometro de cuerda. Pero les acecha el desastre. En un momento de distracción, ambos olvidan dar cuerda a sus cronómetros y se les paran. De repente, ¡estaban perdidos!. Basándose en sus últimas posiciones registradas, hacen conjeturas y ajustan sus relojes, pero el resto del viaje estuvo sembrado de incertidumbre. Afortunadamente, no tienen mucho más que andar y, con mucha suerte, encuentran una expedición británica al Ártico que los lleva a casa. El "Fram" se libera del borde de hielo casi al mismo tiempo; ahora está en exhibición pública en Oslo.

 


Próxima etapa: #5b.  Coordenadas



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Author and curator: David P. Stern, u5dps@lepvax.gsfc.nasa.gov
Last updated 21 May 1999